miércoles, 11 de julio de 2012

Ellos

Esa noche se arregló con tanto esmero como nunca antes había hecho, cuidó hasta el mínimo detalle y hasta que no se sintió perfecta no decidió salir del cuarto de baño. Hasta que no había guardado todas sus armas de mujer en el bolso, no cerró la puerta de la habitación. Sabía que esa sería su última oportunidad y su última noche cerca de todos, sobretodo de él. Era la ocasión, si no conseguía nada de él, quizás no lo consiguiese nunca. La noche estaba vestida de un sabor agridulce, pero ella no quiso pensar en lo malo. Bailó, se rió y disfrutó. Las horas pasaban lentamente si él no estaba cerca de ella, y más rápido cuando se movían acompasados por la música que había de fondo. Se empezaron a encender las luces y ella notaba que el reloj corría en su contra, que el momento se le esfumaba y que la oportunidad iba pasando...
En ese momento desplegó aquello con lo que llevaba soñando tanto tiempo, le robó un beso; o quizás se lo dio. Éste no cayó en saco roto y él le respondió mientras le agarraba por la cintura y la acercaba cada vez más a él. Perdió todo el miedo y la vergüenza que llevaba acarreando desde varios días atrás.
De repente, estaban montados en un taxi camino a casa de él. Se miraban a los ojos y se respiraba amor y ternura. Cuando por fin llegaron, entre esas 4 paredes no se hablaba ningún idioma. Todo se podía leer y sentir a través de sus miradas y las caricias que compartieron aquél amanecer.
Nadie sabrá qué ocurrió más que ellos dos, cómplices y protagonistas de aquellos momentos de ternura.

domingo, 8 de julio de 2012

Balanceando...


Cuando acaba un curso académico me gusta hacer balance, de lo que ha pasado y de lo que no. Otro año más en Sevilla y quizás el penúltimo...

Este año comenzaba enfrentándome a un nuevo doble reto: irme a vivir a un sitio nuevo en el que no conocía a nadie y la ausencia de algunas personas muy importantes.

Cuando comienzas todos son nervios, dudas y preguntas. Menos mal que me sentí totalmente acogida desde el primer momento en mi nueva residencia. Es algo que desde aquí quiero agradecer a las que han sido mis compañeras de piso este año y a las que nos seguís el próximo, espero que todo os vaya muy requetebién :)

Porque cuando abres una puerta es porque, muy probablemente, hayas cerrado otra y en esta ocasión puedo decir que no me arrepiento de esa decisión  que tantísimos dolores de cabeza me dio en ese momento.

Es genial retomar el contacto con esos amigos con los que coincidí en 1º de carrera y la unión entre tantos ha sido estupenda entre año. Me costará olvidarme de esos desayunos en "el Corner", de los momentos de biblioteca en los que la señora de allí echaba a todos para cedernos a nosotras el sitio, de las múltiples ensaladas de la tienda de los bocadillos y Miri con su salsa vinagreta. Tampoco todos son risas, porque este año nos hemos hartado de hacer trabajos y surgen muchos momentos de tensión pero se hacen más livianos si te rodeas de los tuyos y lo superas con unas buenas risas.

Esta entrada no es absoluto una despedida ni nada por el estilo, es una forma de agradecerle a las personas que me han rodeado día a día (sea de cerca o en la distancia) lo feliz que me han hecho ser este año.

Esta entrada, si es que tú la andas leyendo, es porque también me gustaría que entrases a formar parte de mi vida porque aún no lo he conseguido y es un reto que me propongo casi a diario. Porque sabes que aun nos debemos muchas cosas...