domingo, 25 de septiembre de 2011

De caminos y tacones.

Navego perdida buscándote en la inmensidad de la ciudad. Las luces parecen que me conducen hacia a ti, pero ando lenta y no es porque no tenga ganas de vernos de nuevo, es por culpa de los malditos tacones que me puse por ti, esos que tanto te gustan. Me detengo en algún escapare que otro, para hacer más llevadero el dolor de pies y para hacerte esperar. A medida que avanzo me arrepiento, no sé si debo verte. No creo que debamos reencontrarnos porque ya sé cómo vamos a acabar… Ya conozco perfectamente tu olor y tu manera de besar. Es igual, yo sigo el camino y cada vez me encuentro más nerviosa. Te diviso a lo lejos mirando el reloj, mi pulso se va acelerando y camino deprisa, casi sin darme cuenta. Y de repente ya estoy frente a ti y ya sabemos esta historia cómo acaba.

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