miércoles, 16 de noviembre de 2011
Gracias por existir
sábado, 29 de octubre de 2011
Esa noche...
Sabía que no ese no sería el día adecuado, ni la hora adecuada y, mucho menos, el sitio adecuado. Estaba totalmente convencida de que tus manos no me tocarían ese día. No me des explicaciones, no las necesito ni tampoco quiero oírlas, ya sé de sobra como eres. Esa noche no me harías estremecer desde la punta de los dedos los pies hasta mi última neurona, tampoco me pondrías la piel de gallina, ni me dejarías sin aliento. Tú no, pero quizás otro esa noche, sí.
domingo, 16 de octubre de 2011
Maldita memoria.
Ojalá todo fuera tan fácil. Te borré, te eliminé y bloqueé de todos los sitios de donde pude, creo que aún falta uno. Uno mucho más complejo que el resto y que entiende de sentimientos. Que no lo hago porque no quiera, sino porque no puedo. Aún no he encontrado el botón exacto para hacerte desaparecer.
Llevo ya cuatro años estudiando psicología y creo que algo entiendo de ese sistema, de ese ordenador tan complejo con tantas cajas y filtros. Si estudiase informática quizás sería más simple borrarte de mi vida, porque la ciencia es exacta, cosa que mi futura disciplina no. Que si estás ahí será por algo, porque no es otro, sino tú. Que te ganaste mi cariño y mi atención y luego desapareciste, para luego volver, pero no como yo quería.
Sin quererlo muchas veces andas por ahí, pululando en mis pensamientos, ¿por qué? Que me gustaría saber cómo estás y cómo te va todo, pero me siento incapaz porque en el momento que te deje entrar en mi vida de nuevo, sé qué va a pasar, que me acuerdo de lo bueno y de lo que más me duele. Que me muero por ganas de perdonarte, pero sería traicionarme a mí misma.
Que intento olvidarte y ando perdida buscando una salida. Que busco un poco de oxígeno para poder respirar y de nuevo, apareces en mi mente contaminándolo. Ya está bien, ¿no? ¿Cuándo se va a acabar este juego?
martes, 27 de septiembre de 2011
Uñas rosas.
Se pintó las uñas de su color favorito, rosa, pero no un rosa cualquiera era rosa furcia… que diga, fucsia. Los segundos pasaban de una forma extremadamente lenta, o eso creía ella. Repasaba el color de sus uñas mientras no apartaba la mirada del móvil, lo tenía puesto en vibración para no despertar a los de al lado. Se duchó y se lavó el pelo, tranquilamente para olvidar la espera de la llamada o del mensaje o de lo que fuese. Salió de la ducha y se secó el pelo con el secador, se embadurnó en crema y se perfumó. Se alisó el pelo y se lo recogió hacia atrás, tan tranquila y cuidadosa como ella solía hacerlo. No tenía prisa, o eso ella se hacía creer. Eligió su mejor vestido, pero esta decisión le tomó un largo rato, sacó medio armario y lo tiró en la cama y se puso a probarse uno tras a otro, la decisión la tomó cuando estaba totalmente segura que ese iba a ser el adecuado. Mientras, no paraba de mirar el móvil. Lo tendrá apagado, pensaba, “¿y si le doy un toque para comprobarlo?” Pero no se atrevía. Siguió esperando, entretanto eligió el bolso y los zapatos. Tenía todo preparado, hasta el conjunto de ropa interior. Esperó y esperó y como dice el refrán, desesperó. Y él no daba señas de vida, como de costumbre. Ella se hartó, se vistió tal y cómo lo había pensado, cogió el teléfono y le llamó, pero para decirle que no quería saber nada más de él. Después de colgarle, tras sus reprimendas y sarta de excusas, llamó a sus amigas. Se pintó, preparó el bolso y se fue a la calle a disfrutar.
domingo, 25 de septiembre de 2011
De caminos y tacones.
Navego perdida buscándote en la inmensidad de la ciudad. Las luces parecen que me conducen hacia a ti, pero ando lenta y no es porque no tenga ganas de vernos de nuevo, es por culpa de los malditos tacones que me puse por ti, esos que tanto te gustan. Me detengo en algún escapare que otro, para hacer más llevadero el dolor de pies y para hacerte esperar. A medida que avanzo me arrepiento, no sé si debo verte. No creo que debamos reencontrarnos porque ya sé cómo vamos a acabar… Ya conozco perfectamente tu olor y tu manera de besar. Es igual, yo sigo el camino y cada vez me encuentro más nerviosa. Te diviso a lo lejos mirando el reloj, mi pulso se va acelerando y camino deprisa, casi sin darme cuenta. Y de repente ya estoy frente a ti y ya sabemos esta historia cómo acaba.
sábado, 17 de septiembre de 2011
Cantautores y cafés
Suena música de cantautor. Me da igual quién sea, si Serrano, Serrat o Sanz. Sostengo un café entre las manos y aún no lo he empezado por miedo a terminarlo, o quizás a quemarme. Mientras, te pienso, te imagino hablándome, sonriéndome de esa manera tan especial y clavando tu profunda mirada en mis ojos. La verdad es que no te conozco y ni siquiera sé si existes, pero me gusta fantasear con la idea de que estés cerca de mí, que cuando yo te necesite me apoyarás y que mientras duerma, me abraces. Empiezo el café y empieza otra canción, se acabaron las reivindicativas y empiezan las que hablan de amor. Esas en las que las mujeres somos crueles y os cautivamos, una de esas en las que vivís locamente enamorados de nosotras, esas en las que las personas que reflejan parecen de verdad y no como mi historia. Yo, aún te pienso y aunque no te veo, te siento cerca. La canción se acaba, a la vez que mi café que se estaba quedando frío porque no parabas de distraerme, maldito subconsciente. Tu recuerdo se va apagando a la vez que la canción… Hasta la próxima vez que ponga ese disco y encienda la cafetera.
domingo, 11 de septiembre de 2011
Sobre el 11S
viernes, 9 de septiembre de 2011
Despedidas
miércoles, 7 de septiembre de 2011
¡Bienvenid@s! :)
Estos días en los que el tiempo está triste y oscuro me da por pensar en ti. Pensar en lo que somos y en lo que no hemos sido. Pensar en tus miedos y tus inseguridades, en lo que no has sido capaz de arriesgar y has acabado culpándome a mí. Pensar en todas las oportunidades perdidas, que por culpa de uno u otro, han pasado. Pensar en todo lo que he invertido en ti. Pensar en cuánto te odio, en lo fácil que me haces confiar en ti y en lo rápido que desapareces de mi vida cuando consideras oportuno. Pensar en lo rápido que apareces de nuevo, irrumpiendo mi calma y serenidad. Pensar que, nuevamente, me haces confiar en ti y me vuelves a engañar. Pensar que eres como una droga, mi droga, pero que mi camello de vez en cuando anda de vacaciones y desaparece a su antojo dejándome con el mono y más ganas de mi droga. Pensar en lo adictivo que eres. Todo, para acabar pensando en cuándo volverás para irrumpir mi calma…
Muchas gracias por la visita y espero que volváis pronto! :)